Come y Prospera

¡Come y Prospera!

¡Come y Prospera!

Continuando con el tema de la prosperidad, el Salmo 112 es un gran ejemplo de que la justicia Divina trae prosperidad.  Los primeros versículos dicen:

Dichoso el hombre que honra al Señor y se deleita obedeciendo sus mandamientos.  

Sus hijos tendrán poder en la tierra, y serán bendecidos por su rectitud.  

Su casa rebosará de bienestar y de riquezas, y su justicia permanecerá para siempre…

Filtremos estos versículos a través de la Cruz, bajo la luz del Nuevo Testamento.

¿Cuál  es el mandato de Dios para los Hijos de su Nuevo Pacto?

“Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado”  1 Juan 3:23

¿Cuál es la rectitud y la justicia del Hijo del Nuevo Pacto?

“Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”  2 Cor. 5:21

Pero al que no trabaja, sino que cree en aquel que justifica al pecador, su fe se le toma en cuenta como justicia.  Rom. 4:5

Sabemos bien que cuando la biblia habla de justicia habla también de rectitud y sabemos que nuestra rectitud es Jesucristo, quien permanece para siempre.

Como este salmo te lo dice, tus hijos tendrán “poder en la tierra y serán bendecidos por su STA41314rectitud – sólo por creer en Jesucristo.  Su casa rebosará de bienestar y de riquezas y su justicia – la rectitud de Cristo – permanecerá para siempre, sin condiciones,  sin peros,  sin sus obras.

Ciertamente, la prosperidad no significa solamente dinero.   Tu prosperidad puede significar que tú tengas trabajo cuando otros lo están perdiendo. O que tu trabajo sea sin estrés.  O que te paguen por hacer lo que más amas.   Otras veces, significará que tú no tengas que trabajar cuando los otros no puedan darse ese lujo, o que el favor de Dios te promueva a una  posición de influencia.

Joseph prospersEn el caso de José, en Egipto,  a pesar de su condición de esclavo, su excelencia era notable, su sabiduría asombrosa,  su actitud era de príncipe, aun siendo esclavo, y actuaba como si Dios estuviera con El, puesto que lo estaba y en todo prosperaba. (Gen 39:2)      El no participó de la pascua, pues ésta no había sido dada, más él vivía absolutamente bajo la Gracia de Dios, donde el pecado no pudo corromperlo  y donde todo le fue restituido con gran justicia.

El sistema del mundo nos enseña que debemos trabajar, que debemos sudar, que debemos planear, que debemos superarnos para poder competir,  para poder ser prósperos  y exitosos, mas aunque muchos lo hacemos,  el resultado  puede ser decepcionante.  El sistema de Dios te dice: ¡Come y se Saludable!”  “¡Come y prospera!” “¡Come y obtén vida!”  ¡Come y se restaurado!  Y su sistema nunca decepcionará a nadie.

Fue por una mordida que el hombre lo perdió todo, y con una mordida de este alimento celestial los que lo tomen lo recuperarán todo.   Es  “Comiendo”  este alimento como traeremos vida a nuestra vida y todo lo que encierra,  sanidad, salud, prosperidad, libertad, protección y decirle no a la maldición una vez y para siempre.

En el momento en que tomamos el pan de vida y la sangre del Pacto que El derramó por

La Cena del Señor

La Cena del Señor

nosotros,  sangre en la cual estaba la vida de Jesús,  toda enfermedad se seca, toda deuda es cubierta y todo lo que estaba muerto en nuestra vida cobra vida,  vida para  las zonas “muertas” en nuestro cerebro, vida para nuestra mente deprimida o dañada,  vida para nuestra carrera, para nuestra creatividad, para nuestras finanzas, nuestra cuenta bancaria, para nuestra habilidad para hacer dinero,  vida para nuestro  matrimonio,  para nuestras relaciones personales arruinadas, vida para la matriz estéril, vida eterna y abundante llena de excesiva “Shalom” para nuestros hijos y para todo lo que hagamos.  Esta es la verdadera prosperidad.

Jesús dijo “Haced esto en memoria de mi”.   Nosotros en nuestra mentalidad occidental,    el hacer algo en memoria significa  recordar, más en la mente hebrea, el hacer algo en memoria significaba “recrear”,  como se recrea una boda a los 25 o 50 años.  De esta manera, hacemos memoria de Él.  Recreamos su muerte en nuestro corazón,    llevando en su cuerpo “a nosotros”,  a ti y a mí,   muriendo “como nosotros”, siendo castigada toda nuestra enfermedad, maldición y pecado.

Como aquellos israelitas en el desierto que fueron  mordidos por serpientes,  cuando miraron a la serpiente en la cruz  vivieron.  De la misma manera al tomar la comunión, cuando tu fe  logre ver tu “serpiente”  en la cruz,  ese problema financiero que te ha mordido, esa enfermedad,  ese problema familiar,  ese imposible, no podrá permanecer en ti porque el juicio de Dios no podrá caer sobre ti dos veces,  Jesús ya lo llevó.

Shalom