¿Sinaí o Sión?

Sinai o Sion, Escoge tu Montaña
Volemos en Libertad

Aquel que les suministra el Espíritu y hace maravillas entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?   Gal. 3:5

Si leiste la sección Religión o Redención, recordarás que el camino que Dios escogió para sus hijos es a través de Su esfuerzo, no del nuestro. Ese esfuerzo de Dios fue ese regalo de justificación y rectitud por la obediencia de Jesús, sin mérito alguno de nuestra parte.  Este es  el regalo mas valioso  de todos los regalos que nos fueron dados en la Cruz del Calvario.

Pablo, el experto en la Ley de Moisés y en algún tiempo perseguidor despiadado de los que se separaron de ella, terminó sus días peleando contra ella.  Todas sus epístolas demuestran cuan serio era para él que la gente se arrepintiera.

Arrepentirse en hebreo es שוב shuv, que significa “regresar”  y en griego es “Metanoia”  que significa “cambiar de mentalidad o de enfoque”.  El arrepentimiento al que Pablo exhortaba al  pueblo de Dios era el de volverse de sus propios esfuerzos vanos que no los acercaban a Dios, a los esfuerzos de Dios; Pablo buscaba  que cambiaran de enfoque de si mismos a Jesucristo.  Y es que simplemente la ley  no es para los justos, (1 Timoteo 1:9-10) y si Jesús ya nos justificó, nosotros ya somos justos – no por nuestras justicias sino por la justicia adquirida como un regalo gratuito de Dios.

La Ley que hoy seguimos es la ley del Espíritu, y el Espíritu Santo es el que la lleva a cabo. Es una ley que no es contraria a nuestra nueva naturaleza, pues al nacer de su Espíritu, Dios puede escribir las leyes en nuestro corazón, las cuales hacen surgir obras de amor y no de esfuerzo, obras de fe y no de desesperación o desesperanza.  El convenio que Él tiene hoy con nosotros es un mejor pacto, basado en mejores y mayores promesas.   (Hebreos 8:6) Pablo les dijo a los Hebreos (Hebreos 12:18-24)

Ustedes no se han acercado a aquel monte que se podía tocar y que ardía en llamas, ni tampoco a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,  ni al sonido de la trompeta, ni a la voz que hablaba, y que quienes la oyeron rogaban que no les hablara más porque no podían sobrellevar lo que se les ordenaba: «Incluso si una bestia toca el monte, será apedreada o atravesada con una lanza».  Lo que se veía era tan terrible, que Moisés dijo: «Estoy temblando de miedo».

 Ustedes, por el contrario, se han acercado al monte de Sión, a la celestial Jerusalén, ciudad del Dios vivo, y a una incontable muchedumbre de ángeles,  a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios, el Juez de todos, a los espíritus de los justos que han sido hechos perfectos,  a Jesús, el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Pablo usa la analogía de estas dos montañas para reiterar en el corazón de los hebreos que no podían relacionarse con Dios bajo los términos de la Ley del Arbol y el Bien y el Mal, cuando esta ley ya había sido abolida.

Aquellos hebreos que fueron testigos personales de la Gloria de Dios cuando tuvieron el privilegio de recibir directamente de Jesús esa Gracia salvadora,  debieron haberse encontrado en medio de un shock cultural que debió haber sacudido sus vidas, su familia, y a  sus congregaciones.

A lo largo del libro de los Hebreos, Pablo trata que llevarlos de la mano –figurativamente – del Monte Sinaí que se encuentra en Arabia, donde Dios dió la ley, al Monte Sion en Jerusalem, donde Dios dió al Espíritu. Estas dos montañas representan no solo el Nuevo y el Viejo Pacto,  sino que contrastan el tipo de relación con Dios que la gente tenía antes de Jesús, a la que debe tener cuando acepta a Jesús como su salvador..  ¿Recuerdas que anteriormente mencioné que la Gracia es la que nos diferencia hoy a los cristianos del pueblo de Israel en el desierto?  Abre la página “Sinai vs. Sion”  para que veas los contrastes que existen entre estas dos montañas, entre las cosas antiguas y las nuevas, para que tú decidas en que montaña quieres que tu relación con Dios y tu vida entera sean establecidas.

Desafortunadamente, muchos predicadores aún hoy en día tienen secuestrado al pueblo de Dios a las faldas del Monte Sinaí.  No han entendido el Nuevo Pacto y sus seguidores viven sedientos, hambrientos, o mueren bajo los efectos de la ley.

DL Moody , un evangelista muy destacado de los Estados Unidos escribió: “La ley me cierra la boca, la gracia me la abre y entonces la fuente de amor comienza a fluir . “ Cuando los hombres abran los ojos para ver esta gloriosa verdad,  cesarán de su continua lucha. Se darán por vencidos tratando de trabajar su camino al cielo por las obras de la ley, se declararan perdidos y recibirán la salvación como un regalo.”

Yo confío mi amigo o amiga, que si tu estás leyendo  ésto y estás de acuerdo es porque Dios te abrió los ojos.  Si así es, busca edificarte, si aún no lo has hecho, bajo un ministerio que viva en el Monte Sión, donde hay vida, paz y libertad. 

Si eres pastor o líder espiritual  y aun no tienes la revelación del Nuevo Pacto, o aún si te encuentras en shock,  te entiendo, es muy doloroso saber que por toda una vida habíamos sido engañados. Más Dios te ama tanto que te permitió conocer la verdad, por amor a sus ovejas .  Nunca es tarde para  cambiar de  dirección, para arrepentirse, pues de lo contrario, recuerda que Pablo pronunció una doble maldición para todo aquel que predique un evangelio diferente al Evangelio de Gracia de nuestro Señor Jesucristo (Gal 1:8-9).   Dirígete hacia Monte Sión, donde te estaremos esperando.   Y si ya estás ahí, no te olvides de todos  los que faltan.

Maranatha.

Author: Kealili

A la edad de 18 años vi morir a mi esposo de 19. Con un bebe en mi vientre y sin saber como ganarme la vida, fue la primera vez que experimente la necesidad de un Dios en quien creer. Lo busque en la religión mas no lo encontré. Lo busque en el humanismo, en la intelectualidad, mas no lo hallé. Hasta que un día conocí al Dios de la Biblia, y me di cuenta de la diferencia entre una religión basada en mis obras imperfectas y esfuerzos limitados y una relación basada en su obra consumada y perfecta y su amor inagotable. Cuando ya estaba yo cansada de buscar, Él me encontró y me mostro su amor que hasta el día de hoy sigo tratando de comprender. Aunque este proceso quizá me lleve el resto de mi vida, vivo deleitándome en ese amor y mi anhelo es que por este sitio Él te pueda encontrar a ti también. Quizá al igual que yo, no sepas que Él te esta buscando. Quizá al igual que yo aun no sepas que no lo conoces realmente. Te invito a que lo descubras..