Adios al Viejo Sistema

rip-windows-xp_article_full

Como lo afirmé en mi blog anterior, el cristianismo de hoy no parece entender que la vida de Cristo solo está cubierta bajo el Nuevo Pacto,  no bajo el Viejo.   En Cristo las cosas viejas pasaron y todas las cosas son hechas nuevas (2 Cor. 5:17).  ¿De que cosas está hablando Pablo?

Todos sabemos que la guerra de Independencia  le puso fin al Virreinato de la Nueva España.     La Constitución vino a reemplazar las cosas viejas, en este caso, el Virreinato.  Sería imposible tener a ambos gobiernos operando juntos sin invalidar el uno al otro.

Por ejemplo, el sistema operativo “Windows 10” intenta reemplazar todas las versiones anteriores de Windows;  aquellos que no quieran pagar lo que será una  suscripción anual, solo podrán usar las versiones anteriores hasta que éstas se vuelvan incompatibles  con las nuevas aplicaciones;  por el contrario,  una computadora antigua no podrá recibir la instalación de Windows 10, y de lograr instalarse,  difícilmente funcionará como fue diseñado, pues los viejos procesadores  no podrán alcanzar la eficiencia del Nuevo Sistema  diseñado para pantalla táctil.

Lo mismo le sucedió al Nuevo Pacto, diseñado para operar en  Criaturas Nuevas con “nuevo procesador” – un nuevo corazón, pues el corazón de piedra producido por el “viejo sistema” no puede sujetarse a  las instrucciones del nuevo “controlador”, el Espíritu Santo.

De la misma manera, para que la Nueva Criatura experimente tal poder, además de un nuevo procesador necesitará desinstalarse el “viejo sistema”, de lo contrario, su viejo controlador –  la Ley,  dejará sin efecto al  nuevo  (Gal. 5:4). Los dos pactos no podrán “correr” juntos sin invalidar el uno al otro, produciendo una vida “de doble ánimo”, una vida “virtual” (de pretensión);   finalmente el sistema  “corrupto” causará que cada área de tu vida se apague.   Enseguida entenderás por qué.

Buscando un video en YouTube que pudiera explicarlo mejor que yo,  encontré tanta confusión, que  usaré esta sección para explicarlo brevemente, mas si tu eres lector(a) de este sitio, esto te servirá como un repaso, pues hemos estudiado este tema exhaustivamente desde el principio, como lo veras en el Mapa del Sitio.

La Biblia está dividida en dos Testamentos,  el Viejo y el Nuevo.  El Viejo Testamento es lo que los judíos conocen como “El Torah”, al cual llaman “Moisés y los Profetas”.     El Viejo Testamento era solo la anunciación de uno Nuevo, por lo que era “provisional” o “temporal”, e incluye dos pactos:

1. El Pacto entre Dios y Abraham (Gen 15) era la promesa de Jesús. Este era un Pacto de Gracia, pues Dios lo haría todo, Abraham solo creyó en las promesas de Dios y durmió profundamente;  Abraham le creyó a Dios y le fue contado por “justicia” (rectitud) (Gen. 15:6; Rom. 4:6; Gal. 3:6).   Abraham creía tanto en la integridad de Dios, que  cuando Dios le pidió  a su hijo, varias décadas después, Abraham no se lo negó,  considerando ”que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos…” (Heb. 11:17-19).  Sin embargo, Dios no permitió que  Abraham matara a su hijo, mas  Dios no se detuvo en entregarnos a Su Hijo y efectivamente, fue capaz de traerlo de los muertos.

2. El Pacto entre Dios y el Pueblo de Israel en el  Monte Sinaí fue un pacto basado en La Ley, cuando el Pueblo rechazó la Gracia de Dios. Efectivamente, Dios hizo salir a Israel de Egipto  “con señales y prodigios”;  por su Gracia los libró de Faraón y los sustentó en el desierto con agua de la roca, con pan del cielo,  con fortaleza y salud, aun los cubrió de la intemperie con su gloria; todas estas señales nos muestran a Jesús.

Lamentablemente, 400 años de esclavitud formaron en Israel una mentalidad de “esclavos” y mientras Dios solo estaba tratando de cumplir sus promesas a Abraham, y solo pedía que confiaran en Él, ellos solo pudieron relacionarse  con Él  como “su nuevo Faraón” y su respuesta a su Gracia fue:  “Haremos todo lo que el Señor ha dicho” (Ex. 19:8), que en el hebreo, comunica autosuficiencia y desafío,  por lo que  Dios les dio la Ley,  para que ellos supieran que realmente nada  podrían hacer.

La Ley no fue diseñada para que el hombre pudiera hacerla, ni el hombre fue diseñado para vivir de ella, pues esta Ley solo anunciaba  al único que podría darnos la vida,  Jesús.   Aquellos profetas como David o Salomón que lograron deleitarse en esta Ley, lograron ver a Jesús en ella,  pues sin ver a Jesús produce la muerte (1 Cor. 15:56).

Por esta causa Pablo la llamó : “El ministerio de muerte gravado en piedra” (2 Cor. 3:7), pues en efecto, esta Ley expone a la luz que no hay vida en nosotros, produciendo “efectos de muerte“.  La Biblia muestra el efecto de la Ley en el Pueblo de Israel, en su idolatría y en la maldad de sus reyes.

Al contemplarnos a través del lente de la Ley, obtendremos  una imagen distorcionada de nosotros mismos, y por consiguiente de los demás, pues la Ley magnifica nuestra imperfección e inhabilidad por alcanzar la vida perfecta de Dios con nuestro propio esfuerzo,  produciendo  sentimientos de juicio, culpa,  frustracion, inadecuacia, condenación, crítica,  envidia, ira, etc.  Bajo la Ley,  aun despues de mucho esfuerzo, siempre quedará la sensación de que no se hizo lo suficiente y en efecto, la Biblia dice que esta Ley no podía hacernos perfectos (Heb. 7:19),  y solo con nuestra muerte podríamos volver a ser inocentes ante Dios.

Durante el Pacto de La Ley, que solo existió durante 1500 años,  aun la edad del hombre se redujo de 120 a 80 años, como lo muestra el Salmo de Moisés,  (Sal. 22), que habla de Israel en el desierto, ya que esta Ley solo ofrecía bendición si se  cumplía al 100%,  mas de romperse en una de sus cláusulas, traía maldición (Deut. 28).

Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos.  Sant. 2:10

Mas Dios nunca olvidó sus promesas a Abraham,  por lo que al darles la Ley también estableció los sacrificios,  que anunciaban la manera en que Jesús proveería nuestra muerte siendo nuestro sacrificio perfecto  por TODA la humanidad y así confirmar no solo la Ley, sino sus promesas a Abraham.  (Jer 31; Ez. 16:60-63; Ez. 36:22-28; Ez. 37:24-28).   Mientras ellos ofrecían estos sacrificios, gozaban de bendición, protección y paz.

El Nuevo Pacto está explicado en Heb. 7 al 8.  Te invito a leer esta  escritura y a regresar la próxima semana para que meditemos en el mismo.

Shalom

Series Navigation<< El Misterio de la GraciaPacto de Vida >>