
Religión o Redención
Si leíste mi auto-biografía, te preguntarás como es que no encontré a Dios en la religión, si la religión es supuestamente el medio para conocer a Dios. Yo misma así lo creía, hasta que Dios mismo me abrió los ojos y me sacó de mi error.
“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia…” Tito 3:5
La Redención fue gratis para nosotros, mas a Dios le costó todo, pues el precio por nuestro rescate estaba fuera de nuestro alcance. Por lo mismo, esta Redención fue comprada por Jesús, quien la Escritura afirma que es Dios encarnado, quien dejó su trono para bajar a este mundo como un Hijo amado y amante, que confía en el Amor de su Padre, dependiendo cien por ciento del Espíritu de Dios. Este fue el “Esfuerzo de Dios” para unirse de nuevo al hombre, para comprar lo que era suyo y le había sido robado.
La religión, cualquiera que sea su nombre, busca obtener el favor, la bendición y la aprobación de Dios a través de esfuerzos y obras de autojusticia. La redención ofrece la bendición, el favor y la aceptación de Dios para todos, sin haberla ameritado o ganado.
“Mas Dios demostró la inmensidad de su amor hacia nosotros cuando, siendo aún pecadores, envió a Cristo a morir para darnos vida.” Romanos 5:8:
La religión ofrece modificación del comportamiento humano a base de nuestro esfuerzo, disciplina y fuerza de voluntad. La redención, al sernos revelada, ofrece transformación del interior al exterior por obra del Espíritu Santo y no nuestra. ¿Te das cuenta como religión y redención son opuestos?
Dios bajo del cielo en la persona de Jesús a libertarnos de aquello que nos impedia sentirnos reconciliados con Él porque no podía concebir una eternidad sin nosotros. El nos creo para descubrir nuestra identidad auténtica de hijos y experimentar esa relación íntima en familia, entre Padre e hijos amados, no entre amo y esclavos atemorizados, basada en su perfección y no en la que nosotros pudiéramos alcanzar con nuestros esfuerzos limitados, en su Amor y no el nuestro, pues su corazón siempre ha sido habitar a nuestro lado, de la misma manera en que un padre natural anhela y se esfuerza gozosamente por estar con sus hijos, compartiendo todo con ellos, y disfrutando del gozo mutuo.
Jesús nos trajo la redención para que viviéramos de ella, de su trabajo consumado, a través del cual todo nos es provisto por su Gracia, todo lo que nos falte, todo lo que nos había sido destituido, comenzando por una imagen auténtica, en su semejanza; su Amor, su gozo, su Paz, su aceptación, su habilidad, su sabiduría, su compasión, su provisión, y aun su prosperidad y abundancia, tan solo entrando en nuestro descanso en Él y descubriendo su fe. Esto es lo que la redención ofrece.
En mi libro Lente de Gracia explico que fue lo que le sucedió al ser adámico y cómo Jesús ha desecho ya las obras del diablo, al haber cerrado ya esta brecha, habiéndonos unido al Padre de nuevo en unión irrompible e indivisible.
