Permaneciendo en El

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¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! 

Rom. 6:14

Esta es la pregunta y preocupación principal de muchos líderes religiosos que no han entendido lo que es la Gracia o cómo opera, o que simplemente la han rechazado por considerarla inferior a su propia fuerza. Recordemos lo que hemos aprendido acerca del pecado bajo El Nuevo Pacto:

Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.  Ustedes saben que Cristo se manifestó a fin de quitar los pecados, y en El no hay pecado. Todo el que permanece en El, no peca. Todo el que peca, ni Lo ha visto ni Lo ha conocido. 1 Juan 3:4-6

Una vez más, la Escritura nos confirma que la única manera de pecar es viviendo bajo la Ley. Permaneciendo en Cristo tu simplemente “NO pecas”. ¿Que quiere decir “permanecer” en Cristo? Este verbo en el griego es “menō” que significa:

  1. En cuanto a lugar – morar, no apartarse, continuar estando presente, sostenerse, guardarse continuamente.
  2. en cuanto a tiempo – seguir siendo, no perecer, durar, soportar (a las personas) sobrevivir, vivir.
  3. en cuanto al estado o condición – permanecer como uno solo, no convertirse en otro o diferente. .

Una vez naciendo en Cristo – en ese lugar llamado Gracia, no podemos volver al país llamado pecado; una vez naciendo en Cristo somos uno solo con El, y vivimos en El eternamente y no podemos separarnos de El para volver a unirnos al diablo y volver a morir. Aquel que se “divorcia”  de Cristo, simplemente nunca fue uno solo con El.  Quizá se quizo dar la oportunidad,  quizá dijo:  “Por si acaso es cierto”,   mas realmente nunca le recibió. Cristo es omnisciente y eterno, el conoce el final del principio, el sabe quienes serán de El y quienes nunca lo serán.

Ambos Pedro y Judas negaron a Jesús, ambos lo traicionaron,  ambos lloraron, mas Pedro era de El y Judas no lo era. Jesús sabia que Pedro recibiría Su Gracia salvadora, mas a Judas lo llamo: “Hijo de perdición” (Juan 17:12) desde antes de que lo entregara,  sabiendo que nunca recibiría su Gracia, aun cuando esta Gracia estuvo disponible para Judas igual que para Pedro.  Su pecado, por tanto, no fue la traición, ni la avaricia, ni la deshonestidad, ni la mentira,   fue la incredulidad.  Pedro creyó, a pesar de que el temor lo hizo decir que no conocía a Jesús, con maldiciones y leperadas.  Judas nunca creyó a pesar de que declaró conocer a Jesús públicamente con un beso.

Judas no tendrá excusa, el conoció la Gracia en persona, Jesús es la Gracia.  Recibir su Gracia es recibirle a El.  Judas convivió con El, experimentó su gran amor y su gran poder, pues vio todos sus milagros, comía con El, lo seguía, mas nunca creyó quien era El, no creyó que en El existiera la paga y el perdón de sus pecados, por tanto ofreció su propia paga –  se ahorcó – ésta es la mayor forma de rechazar la Gracia de Dios,  éste es el pecado contra el Espíritu Santo, el cual Dios no perdona.

Por tanto el que peca, solo puede pecar de dos maneras:

1. No creyendo en Jesucristo

 Y éste es Su mandamiento: que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como El nos ha mandado.  I Juan 3:23

Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.  El que cree en El no es condenado (juzgado); pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito (único) Hijo de Dios. Juan 3:17-18

2. No recibiendo Su Gracia

 Cualquiera que viola la Ley de Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigos. ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merecerá el que ha pisoteado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de Gracia? Heb 10:28 y 29

En resumen,  el único pecado que Dios toma en cuenta bajo el Nuevo Pacto es la incredulidad – esta es la desobediencia del Nuevo Testamento (Heb 3:12 – 4:4). Esta incredulidad nos impedirá entrar en su descanso y nos mantendrá trabajados y cansados buscando suplirnos lo que no podemos creer que El puede suplirnos: sea amor, sea llenura o satisfacción, sea provisión o sanidad, sea aceptación o aprobación; estos esfuerzos basados en nuestra incredulidad de quien es Jesús, o de lo que El consumó en la Cruz, producirán las obras de la carne, conocidos como pecados, mas todas estas obras se originan del pecado de rechazar la Gracia de Dios.

Shalom