Hijitos Amados

Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; Ef. 5:1
Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; Ef. 5:1

Mis amigos(as)  sigamos corriendo la carrera que corrió Pablo, la carrera de la Gracia,  y después de haber entendido un poquito más acerca de nuestro descanso, sigamos con Efesios 5. Si te es posible leer este capítulo antes, te será de provecho, más si no,  ten paciencia en seguirlo conmigo  y lo primero que leemos es que seamos “Imitadores de Cristo”.  Aquí comienza nuestra controversia, pues hemos aprendido que no se trata de querer “imitar a Cristo”,    sino de dejar que el fluya a través de nosotros por su Espíritu y nos transforme a su imagen.

¿Qué significa entonces ser imitador? – en el griego mimētēs es simplemente un seguidor, alguien queriendo ser enseñado por Cristo.   La Escritura nos lo aclara porque nos dice que seamos imitadores  “como hijos amados”.  El griego usado para hijos no es “Huios” como aprendimos anteriormente de los “hijos maduros en la Palabra de Gracia.”  Este hijos es la palabra “Teknon”,   palabra usada para describir un niño querido,  y equivale a “hijito” o “mijito” como decimos los mexicanos.  Esta palabra es frecuentemente usada en el nuevo testamento para referirse a los discípulos de Cristo.

Si tienes hijos pequeños ellos te explicaran mejor lo que es ser un “imitador”;  ellos te Mother and Daughter Baking Togethersiguen a todas partes y todo lo que tú haces ellos sueñan con hacerlo o lo quieren hacer,  más lo hacen mal y tú les dices: “no así no, déjame enseñarte cómo” y acabas haciéndolo tú por ellos.

Lo importante es que mientras tu hijito(a) te siga por todos lados,  es enseñable,  más cuando crece y ahora no quiere que tú lo(a) sigas, porque se siente muy maduro(a), ya no puedes enseñarle mucho.

Esto te explicará el concepto de ser “imitadores” de Cristo,   más la diferencia es que en lo natural, el depender de los padres a cierta edad no es señal de madurez,  más en lo espiritual los “Hijos Maduros” nunca dejamos de depender de su Gracia, bajo la cual El acaba haciéndolo todo, “por su Espíritu”. En esto consiste la humildad en  reconocer que sin Él, nada podemos hacer (Juan 15:5).

Y no solo lo seguimos como Hijos Amados, sino que su amor nos hace “andar en amor”,  pues solo en Amor podremos darle a conocer, (Juan 13:35)

Así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. Ef. 5:2

 Este versículo no te invita que vayas y te ofrezcas en sacrificio como Jesús lo hizo, pues su sacrificio fue perfecto, único y suficiente y no necesita añadiduras.  Mucha gente es dada a los sacrificios por amor a Dios,  y los sacrificios varían desde caminar de rodillas, latigarse, abstenerse de lo que les gusta o aun ir de misioneros y morir por Cristo.   Mas sacrificio no necesariamente significa algo doloroso, un sacrificio es una ofrenda y el Sacrificio al que Pablo nos exhorta es un sacrificio “vivo, santo y agradable”  y es explicado por Pablo mismo en Romanos 12:1 refiriéndose a “nuestro culto racional”  – nuestra adoración.

En otras palabras,  “ven y adórale con tu Espíritu vivificado”;   no vengas por obligación o tradición, no vengas por temor o para ganarte su amor;  ven porque ya has entendido que su amor es un regalo,  o mejor aún, porque tú ya has recibido su Gran Amor;   ven porque ahora tienes vida, porque has entendido que ya has  sido vivificado por Su Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos, porque has entendido que ya has sido vestido de Cristo, quien es nuestra ofrenda de aroma agradable.    Cuando estas consciente de estas maravillas,  es fácil caminar en amor,  es fácil tomar la decisión de amar y de seguir a Cristo.

No solo debemos estar conscientes de ese Maravilloso Amor, sino de nuestra nueva identidad que Él nos dio como Hijos AmadosHijos de Luz,    y solo conscientes de esta identidad podremos caminar dignos del Señor, no haciendo las cosas que hacen los “Hijos de las tinieblas”.

Por lo mismo Pablo dice: “estas cosas ni siquiera se mencionen entre ustedes”, (inmoralidad, impurezas, avaricias, obscenidades, groserías, etc)  pues estas cosas ya no corresponden a nosotros “sus santos”.

Si Pablo nos lo tiene que decir, esto nos indica que estas cosas no cesarán automáticamente, sino que serán el producto de  nuestra dependencia en la Gracia de Dios y de entender nuestra nueva identidad,  como Hijos Amados y Santos

Happy woman on a kayakLa religión le ha dado una interpretación dogmática a la palabra Santo y cuando el mundo escucha esta palabra, se imagina a una persona vestida con atuendos místicos, despojada de toda posesión material y con una aureola en su cabeza.    También se imaginan a alguien muy bueno, haciendo obras de caridad,  muchas veces con rostro de mártir, sufriendo por Cristo. Por lo mismo cuando tú les dices que tú eres santo(a), con tu cara radiante y feliz,  tu actitud despreocupada y  vestido de “Adidas” o aún en bikini,  habrá quien usando sarcasmo te acusará de arrogante e iluso, y por su puesto “indecente”.

Más la palabra Santo en la Biblia es “Kadosh” o “qodesh” y significa “no común”  “peculiar”, “apartado” “consagrado”.  No necesariamente apartado de todo entretenimiento o de la moda,  sino apartado  de la actitud del mundo de independencia de Dios o  de autosuficiencia,  del narcisismo y egocentrismo y  amor interesado del mundo, pues aún de las plagas y la destrucción del mundo El nos tiene apartados.

El ser santo no tiene nada que ver con nuestro vestir,  ni con nuestra actitud religiosa y obras de caridad, más todo que ver con la obra puricadora de redención por la sangre que Jesús derramó en la cruz .  Esta es la purificación por fuego de la que se habla en Zac. 13:9 .    Si de verdad le has conocido como tu salvador,  su Sangre te ha hecho santo, independientemente de si  te sientes muy santo o no.

 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 Pedro 2:9

Shalom,

Author: Kealili

A la edad de 18 años vi morir a mi esposo de 19. Con un bebe en mi vientre y sin saber como ganarme la vida, fue la primera vez que experimente la necesidad de un Dios en quien creer. Lo busque en la religión mas no lo encontré. Lo busque en el humanismo, en la intelectualidad, mas no lo hallé. Hasta que un día conocí al Dios de la Biblia, y me di cuenta de la diferencia entre una religión basada en mis obras imperfectas y esfuerzos limitados y una relación basada en su obra consumada y perfecta y su amor inagotable. Cuando ya estaba yo cansada de buscar, Él me encontró y me mostro su amor que hasta el día de hoy sigo tratando de comprender. Aunque este proceso quizá me lleve el resto de mi vida, vivo deleitándome en ese amor y mi anhelo es que por este sitio Él te pueda encontrar a ti también. Quizá al igual que yo, no sepas que Él te esta buscando. Quizá al igual que yo aun no sepas que no lo conoces realmente. Te invito a que lo descubras..