El Poder de Su Sangre – ¡Limpios Para Siempre!

Templo de San Pedro, Jerusalén
Calabozo donde Jesús pasó la noche que fue arrestado

De hecho, según la ley de Moisés, casi todo se purificaba con sangre porque sin derramamiento de sangre no hay perdón. Hebreos 9:22

Si seguiste este blog en los días anteriores,  traté de que te deleitaras en la hermosura, perfección y pureza del trabajo Consumado de Jesús en la Cruz.   Si tú has creído,  también te invité a dar un paso de fe al pronunciarte limpio.

Es importante creer no sólo que hemos sido salvos, sino que hemos sido también limpios,  porque  de esta manera es como el enemigo de nuestra alma trata de inhabilitarnos.  El  retará tu  limpieza y tu rectitud a través de la gente  a tu alrededor,  no necesariamente tus enemigos,  y principalmente, a través de ti mismo, poniendo en duda tu identidad en Cristo, el poder de su limpieza y rectitud eterna y  de su  trabajo consumado en tu vida.  Por esta razón se ha encargado de hacerle creer al Hijo(a) de Dios que su limpieza depende de él o ella, pues de esta manera, por mucho que presumiéramos ante los demás de nuestra habilidad para mantenernos “puros” con nuestra religiosidad y ritualismo, nadie podríamos tener la seguridad ni la confianza de acercarnos a Dios, sabiendo que Él conoce todos nuestros pensamientos,  nuestras acciones y nuestros deseos más íntimos.

Sin embargo, cuando tú conoces que tu limpieza no vino de tu mérito o esfuerzo, sino de la vida que existe en su Sangre, con tu fe  puesta en esa sangre,  el enemigo no fácilmente  podrá sacudirte,  y llegarás a ser inmovible.

La sangre de Jesús nos ha limpiado de todo pecado  como estatuto perpetuo, mas nuestra continua reminiscencia  de ello,  nuestra consciencia de su obra consumada producirá”fruto” de su vida (y no de nuestro esfuerzo): amor, paz y gozo en nuestro corazón y la fe que nos permitirá acercarnos confiados al trono de su Gracia, entre otras cosas.

1 Juan 1:7 nos dice:

Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.

¡En su luz entendemos como la sangre de Jesucristo quita toda mancha del pecado! …. ¡Somos limpiados de toda distorsión que creímos acerca de nosotros!  1 Juan 1:7-9

Toit, by Francois du. The Mirror / El Espejo de la Palabra, DuToit, Francois.  Traducción en Español 

Ya leimos que  somos Hijos de Luz,  (Hijos de Luz y Perfección)   todo aquel que ha recibido la revelación de Jesucristo y de su  perdón a través de la Cruz vivirá como Hijo de Luz.   Así como Jesús está en la luz,  así estamos nosotros en Él.  Somos Hijos de Luz no por cómo actuemos, no por cómo nos mostremos ante los demás, sino porque la sangre de Jesús ya nos transfirió de las tinieblas a su Luz Admirable.

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable1 Pedro 2:9

….  ¡Ustedes publican la excelencia de su majestad y muestran que su auténtica identidad ha sido rescatada de la oscuridad y traída a su luz admirable! 1 Pedro 2:9   El Espejo.

No es que estemos en la luz y nos cambiemos a la obscuridad cuando pecamos según la Ley, al igual que cuando vivíamos en tinieblas (bajo la Ley) no éramos transferidos a Jesús “la luz” cuando hacíamos el bien.  La sangre de Cristo nos ha limpiado de esa imagen de nosotros mismos que adquirimos según la Ley y la consciencia de ello nos mantiene en la luz para siempre, a pesar de nuestras emociones de ansiedad,  amargura, o enojo con los que se nos atraviesan de repente en el camino, la luz de Cristo no se puede apagar porque ya no puede Él transferirnos a la obscuridad, aunque si cerramos los ojos a la luz, seguiremos en obscuridad voluntaria.

Nuestro concepto de pecado está basado en lo que la religión o nuestra mente religiosa nos ha enseñado – pensamos que el pecado es sólo lo que se debe  o no se debe hacer,  la inmoralidad sexual, la maldad telenovelezca:  la bruja asesina,  el ladrón desalmado e incompasivo,   el adúltero, o la prostituta, o  la que viste indecorosamente;   más la palabra pecado viene del griego “hamartia” que significa “sin forma” y se interpreta como alguien que no se “conforma” a cierta forma o se queda “corto” de cierta medida.

La sangre de Cristo nos limpia de nuestra imagen sin forma,  que no se conformaba a Él o  nos hacia sentirnos cortos de su medida en nuestro pensamiento, en nuestras palabras, en nuestro comportamiento, en nuestra vida familiar y financiera, y aun cuando olvidamos que en Cristo fuimos hechos a su imagen y seguimos contemplándonos en el espejo de “que hacer o no hacer”,   El nos seguirá limpiando de esa mentalidad al hablarnos la verdad, que contradecirá toda mentira que hayamos creido.

Piensa en esto: Cuando Dios quiere que estemos llenos de gozo perpetuo, mas estamos perpetuamente deprimidos, nos quedamos cortos de su medida; al igual que cuando Dios quiere que vivamos sanos y prósperos y estamos perpetuamente enfermos o pobres, o en deuda, porque nos sentimos “cortos” de la medida de las demandas de nuestra falsa identidad bajo la Ley, y sentimos que nos falta todo aquello que la Ley dice que no somos, o que no tenemos; o simplemente porque no podemos confiar en su provisión, en que “una palabra de Él bastará para saciar nuestra alma”. Por lo anterior y muchas otras cosas mas, nos quedamos  “cortos de la medida”,  aunque no fumemos, ni tomemos, ni llevemos una vida desordenada.

Más la sangre nos limpia de esa mentalidad, de toda inaptitud, de la inmundicia de nuestra incredulidad, de todo sentimiento de que “No somos”  o que “algo nos falta”– su sangre nos ha calificado con a la calificación del varón perfecto, porque Él nos ha puesto en Él, por tanto nuestra medida ya no es por lo que tenemos o alcanzamos, hacemos  o no hacemos, sino porque nuestro sistema de medidas ha cambiado y somos medidos a su imagen y semejanza,  y estando en las alturas junto con Él no podremos quedarnos cortos ni tampoco llegar mas alto.

Zacarías 13:1 profetizó.

En aquel tiempo habrá manantial abierto para la casa de David y para los moradores de Jerusalén, para el pecado y la inmundicia

Este manantial es su sangre.  Los habitantes de sus moradas conocemos que hemos sido bañados  en esa sangre y ahí permanecemos en baño perpetuo de vida nueva, limpios todo el tiempo tan solo con el lavado de pies por la Palabra, viviendo conscientes de ello, así es como permanecemos en la luz.

Cuando no creemos que somos limpios no estamos creyendo en la integridad de su palabra y estamos insultando el trabajo consumado de Jesús; estamos diciendo que su sangre es más inefectiva que la sangre de toros y cabras del pasado que lograba mantener al pueblo de Israel limpio durante todo un año. Estamos insultando su Espíritu de Gracia,  y cómo obtener el perdón y la limpieza sin su sangre preciosa, sin la cual nadie calificaría para ver su rostro.

Acércate  a Él con un corazón sincero que cree que “eres limpio(a)”. Solo podrás acercarte cuando sepas en tu corazón que nada se interpone entre Él y tu,  con la confianza de que sus ojos están puestos sobre de ti sin acusación y sin  rechazo alguno, y que sus oídos nunca se rehusarán a escucharte. En ese momento tus oraciones serán contestadas aun sin necesidad de rituales, ni poses religiosas, ni auto sacrificios.

Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén” (Apocalipsis 1:5-6)

Shalom

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Author: Kealili

A la edad de 18 años vi morir a mi esposo de 19. Con un bebe en mi vientre y sin saber como ganarme la vida, fue la primera vez que experimente la necesidad de un Dios en quien creer. Lo busque en la religión mas no lo encontré. Lo busque en el humanismo, en la intelectualidad, mas no lo hallé. Hasta que un día conocí al Dios de la Biblia, y me di cuenta de la diferencia entre una religión basada en mis obras imperfectas y esfuerzos limitados y una relación basada en su obra consumada y perfecta y su amor inagotable. Cuando ya estaba yo cansada de buscar, Él me encontró y me mostro su amor que hasta el día de hoy sigo tratando de comprender. Aunque este proceso quizá me lleve el resto de mi vida, vivo deleitándome en ese amor y mi anhelo es que por este sitio Él te pueda encontrar a ti también. Quizá al igual que yo, no sepas que Él te esta buscando. Quizá al igual que yo aun no sepas que no lo conoces realmente. Te invito a que lo descubras..